PEQUEÑOS GENIOS DEL DINERO · 03 · 4–10 AÑOS
María y el Secreto de Conectar a las Personas: un cuento para descubrir el valor de ser el puente
Una historia para empezar con tus hijos una conversación sobre colaboración, iniciativa y cómo ayudar a que las personas adecuadas se encuentren.
María ya ha aprendido a guardar.
También ha descubierto que puede observar una necesidad y crear algo útil.
Pero aparece una nueva pregunta: ¿tiene que hacerlo todo ella?
Su abuela le enseña otro secreto. A veces una persona tiene algo maravilloso. Otra persona lo quiere. Pero no se conocen.
Y alguien puede ayudar a que se encuentren.
Ese alguien puede convertirse en el puente.
NO SIEMPRE TIENES QUE HACERLO TODO TÚ.
A VECES PUEDES AYUDAR A QUE OTROS SE ENCUENTREN.
Aportar valor no siempre significa hacerlo todo tú
En el cuento anterior, María crea limonada.
Ella observa una necesidad, prepara algo útil y lo ofrece.
Pero no siempre quiere estar haciendo limonada.
A veces quiere leer. Jugar. Montar en bicicleta. Pasar tiempo con su familia.
Entonces pregunta a su abuela:
¿Hay otra forma?
Y ahí empieza el tercer secreto.
El secreto es conectar a las personas
La abuela explica una idea muy sencilla.
A veces alguien tiene algo bonito o útil. Otra persona lo quiere.
Pero no se conocen.
Y tú puedes ayudar a que se encuentren.
PERSONA A
tiene algo útil
MARÍA
conecta
PERSONA B
lo quiere o necesita
María no tiene que fabricar aquello que conecta.
Su aportación consiste en ayudar a que las personas correctas lleguen a encontrarse.
Lucía tiene pulseras. Pero no sabe a quién vendérselas.
María encuentra a su amiga Lucía en el parque.
Lucía tiene una caja llena de pulseras de colores. Son bonitas.
Pero existe un problema: no sabe a quién vendérselas.
María propone algo: buscar niños que puedan estar interesados.
Ella empieza a hablar con otras personas del parque. Les enseña las pulseras.
Algunos se acercan. Las miran. Les gustan. Y las compran.
María no hizo las pulseras
Después de venderlas, Lucía está contenta.
Y le da a María unas monedas.
María se sorprende. Ella no fabricó las pulseras.
Pero ayudó a que Lucía encontrara a las personas que querían comprarlas.
Entonces empieza a comprender algo nuevo:
su ayuda también tuvo valor.
En la historia, Lucía decide darle unas monedas por haberla ayudado. No es una regla: es lo que ocurre en el cuento y lo que permite empezar la conversación en casa.
«Tú eres el puente»
Cuando María se lo cuenta a su abuela, ella utiliza una imagen muy sencilla.
Dibuja una persona a un lado, otra persona al otro y un puente en medio.
Después le explica: María es ese puente. Ayuda a que las personas se encuentren.
QUIEN TIENE
algo útil
MARÍA
el puente
QUIEN QUIERE
eso mismo
TÚ ERES EL PUENTE.
Conectar también puede ser una forma de ayudar.
Después María empieza a ver conexiones por todas partes
Una vez que entiende la idea, empieza a observar a otros amigos.
Uno prepara galletas. Otro hace dibujos. Lucía tiene pulseras.
Todos saben crear algo.
Pero no siempre saben quién puede estar interesado.
Entonces María empieza a ayudarlos.
Pulseras, galletas y dibujos en el mismo lugar
María tiene otra idea.
En lugar de ayudar únicamente a una persona cada vez, organiza un pequeño espacio primero frente a casa de su abuela y después en el parque.
Allí Lucía muestra sus pulseras. Jorge ofrece sus galletas. Otro niño enseña sus dibujos.
Y María ayuda a que todos encuentren personas interesadas.
La conexión funciona cuando aporta valor a varias personas
En la historia, quien crea algo encuentra a alguien interesado.
Quien compra encuentra algo que quiere.
Y María recibe algunas monedas por haber ayudado a que se produzca el encuentro.
Eso permite iniciar una conversación sobre colaboración.
No se trata únicamente de:
“¿Cuánto dinero ganó María?”
La pregunta más interesante es:
“¿A quién ayudó?”
De observar personas a crear conexiones
-
OBSERVA
¿Quién tiene algo útil?
-
DESCUBRE
¿Quién podría quererlo o necesitarlo?
-
CONECTA
Ayuda a que se conozcan.
-
FACILITA
Haz más sencillo que ocurra el intercambio.
-
COLABORA
Comprende que varias personas pueden beneficiarse de trabajar juntas.
El cuento cambia la pregunta de:
“¿Qué puedo fabricar yo?”
a:
“¿A quién puedo ayudar a encontrarse?”
Otra forma de iniciativa: ayudar sin tener que hacerlo todo
Este cuento introduce una idea especialmente útil.
María descubre que puede aportar valor sin fabricar las pulseras, las galletas ni los dibujos.
Eso permite hablar con un niño de:
- colaboración
- fortalezas diferentes
- trabajo en equipo
- conexiones
- ayuda
No presenta la independencia como “no hagas nada”.
Presenta otra forma de participar.
El cuento vuelve a recordar algo importante
Cerca del final, la abuela vuelve a las tres cajas.
GUARDAR. DISFRUTAR. COMPARTIR.
Y recuerda a María que el dinero no es lo más importante.
También están el tiempo, el amor, la familia y los momentos compartidos.
Por eso el tercer cuento no termina hablando de monedas. Termina volviendo a casa.
Este cuento puede ser para tu familia si…
- quieres enseñar que aportar valor puede tomar distintas formas;
- quieres hablar de colaboración con tu hijo;
- quieres mostrar que no siempre tiene que hacerlo todo solo;
- buscas cuentos de educación financiera para niños;
- quieres introducir iniciativa sin presión por “ser empresario”;
- quieres hablar de conectar personas y trabajar juntos;
- buscas una historia que continúe el recorrido de los dos primeros cuentos.
Puede leerse de forma independiente.
Pero encaja especialmente bien después de Las Tres Cajas Mágicas y María y el Secreto para Hacer Crecer su Dinero.
Mira cómo es María y el Secreto de Conectar a las Personas por dentro
La historia acompaña a María desde una pregunta muy sencilla: “¿Tengo que hacerlo todo yo?”, hasta descubrir que puede aportar valor ayudando a que personas que se necesitan lleguen a encontrarse.
Aquí puedes ver páginas reales de la edición española.
El tercer secreto: conectar personas
La abuela explica que a veces alguien tiene algo maravilloso y otra persona lo quiere, pero no se conocen.
María puede ayudarlos a encontrarse.
Lucía tiene pulseras, pero no compradores
Lucía sabe crear pulseras bonitas.
El problema no está en el producto. Está en encontrar a las personas que podrían estar interesadas.
María empieza a buscar conexiones
María habla con otros niños del parque, les enseña las pulseras y ayuda a que los posibles compradores conozcan lo que Lucía ha creado.
Lucía vende y agradece la ayuda
Las pulseras encuentran compradores.
Lucía está contenta y decide darle unas monedas a María por haberla ayudado.
María descubre que conectar también aporta valor
María no hizo las pulseras. Pero ayudó a que quien las tenía encontrara a quien las quería.
Su abuela le ayuda a comprender por qué esa conexión también fue útil.
Pulseras, galletas y dibujos: más personas conectadas
María lleva la idea un paso más allá. Organiza un pequeño espacio donde distintos niños muestran lo que saben hacer.
Su papel es ayudar a que encuentren a personas interesadas.
El dinero sigue siendo solo una parte
Al final, la abuela recuerda a María que no debe olvidar sus cajas: guardar, disfrutar y compartir.
Y que el tiempo, el amor y los momentos en familia siguen siendo más importantes que el dinero.
Observar.
Conectar.
Ayudar a que ocurra el encuentro.
La edición en español está disponible en Amazon.com.
¿Por qué escribí este tercer cuento?
Después de Guardar, Disfrutar y Compartir, María aprendió a observar una necesidad y crear algo útil.
Pero quería introducir otra idea.
No siempre tenemos que hacerlo todo nosotros.
A veces otra persona ya sabe hacer algo maravilloso. Lo que falta es que alguien la conecte con quien puede necesitarlo.
Quise contar esa idea con una imagen que un niño pudiera recordar: un puente.
Porque conectar personas, colaborar y ayudar a que otros se encuentren también puede aportar valor.
Liudmila Reyes Álvarez
Autora de Pequeños Genios del Dinero
Tres cuentos. Tres formas de mirar el dinero.
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01
¿QUÉ PUEDO HACER CON MI DINERO?
GUARDAR · DISFRUTAR · COMPARTIR
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02
¿CÓMO PUEDO CREAR ALGO ÚTIL?
OBSERVAR · AYUDAR · CREAR VALOR
-
03
¿CÓMO PUEDO AYUDAR SIN HACERLO TODO YO?
CONECTAR · COLABORAR · SER EL PUENTE
María y el Secreto de Conectar a las Personas
Estás aquí
Estos son los tres cuentos publicados actualmente.
Cada uno funciona de manera independiente.
Juntos permiten recorrer tres conversaciones: decidir qué hacer con el dinero; comprender que crear algo útil puede generar intercambio; y descubrir que conectar a otras personas también puede aportar valor.
También disponible en inglés, dentro de Little Money Geniuses. La página en inglés llegará más adelante.
Preguntas frecuentes sobre María y el Secreto de Conectar a las Personas
¿Para qué edades está pensado?
Está pensado para compartir con niños de aproximadamente 4 a 10 años. El adulto puede adaptar la conversación según su edad y comprensión.
¿Qué significa “conectar a las personas”?
En el cuento, María descubre que una persona puede tener algo útil y otra puede estar interesada, pero quizá no se conocen. Ella ayuda a que se encuentren.
¿María fabrica los productos?
No. En el primer ejemplo, las pulseras las hace su amiga Lucía. María ayuda a encontrar personas que podrían querer comprarlas.
¿Por qué recibe María monedas?
En la historia, Lucía decide darle unas monedas porque María la ayudó a encontrar compradores para sus pulseras.
¿Es un libro sobre ventas?
No es un manual de ventas. La historia utiliza situaciones sencillas para introducir colaboración, iniciativa, conexiones e intercambio.
¿Enseña a los niños a ganar dinero sin trabajar?
No. El cuento muestra otra forma de aportar valor: observar, hablar con personas, crear conexiones y ayudar a que se produzca un encuentro útil.
¿Tengo que leer los dos cuentos anteriores?
No. Puede entenderse por sí mismo. Sin embargo, los tres títulos forman un recorrido natural y algunos conceptos se construyen sobre historias anteriores.
¿Está disponible en español?
Sí. Esta página presenta la edición en español.
¿También existe en inglés?
Sí. Existe una edición en inglés americano dentro de Little Money Geniuses.
¿Dónde puedo comprarlo?
Está disponible en Amazon. Desde esta página puedes acceder a su edición española en Amazon.com.
A veces ayudar empieza presentando a dos personas
¿Quién tiene algo útil?
¿Quién podría necesitarlo?
¿Puedo ayudarlos a encontrarse?
Una conversación sencilla puede enseñar a un niño que colaborar también tiene valor.
TÚ PUEDES SER EL PUENTE.